Puntos clave:
Jocelyn Apodaca Schlossberg, quien es hispana, solía pensar que sólo las personas de piel clara podían padecer de cáncer de piel.
Su forma de pensar cambió cuando supo que ella misma tenía melanoma.
Ahora piensa en las brechas en el sistema de atención médica que pueden impedir que otras personas de color obtengan la mejor atención posible.
Cuando Jocelyn Apodaca Schlossberg se enteró por primera vez de que tenía melanoma, un tipo grave de cáncer de piel, le costó creerlo.
Solía pensar que sólo las personas de piel clara que se quemaban con el sol fácilmente podían desarrollar el cáncer de piel. Pero no personas como ella. En el verano, su “tono de piel cambiaba del marrón caramelo al marrón moca”, dice. No usaba protector solar porque no creía que fuera necesario.
Esta mentalidad es común entre los latinos, dice Jocelyn, una mujer hispana de 33 años que vive en North Hollywood, California. Pero la realidad es que la tasa de casos de melanoma entre los latinos ha estado aumentando en los últimos 20 años.
¿Puede un lunar ser canceroso?
El médico de Jocelyn detectó su melanoma a principios de 2022. Tenía un bulto que le picaba en la espalda, por lo que visitó a un dermatólogo. El dermatólogo tomó una muestra del bulto, que resultó siendo inofensivo. Pero el dermatólogo estaba más preocupado por un lunar oscuro en el tobillo de Jocelyn.
Jocelyn también había notado que el lunar había cambiado de tamaño y se había vuelto más oscuro con el tiempo. De hecho, se había comunicado con un profesional de atención médica al respecto 2 años antes. Pero eso fue durante la pandemia de COVID-19, que dificultó la obtención de atención médica de rutina.
Resultó que el lunar en su tobillo era melanoma, un tipo de cáncer que comienza en las células de la piel que protegen contra los rayos ultravioleta (UV) y controlan la pigmentación. Unas semanas después de su diagnóstico, un cirujano extirpó con éxito el lunar. Y una semana después, a Jocelyn le hicieron un injerto de piel para cerrar la herida, utilizando piel extraída de la parte frontal de su muslo. Pasó el mes siguiente con la pierna elevada y en descanso.
La primera vez que consulté a un médico sobre el lunar en mi tobillo, no se detectó nada
Ahora, un año y medio después, la cicatriz en el tobillo de Jocelyn es casi del color de su piel, después de pasar del violeta al rosa fuerte y al rosa suave. Su médico detectó su melanoma a tiempo, lo cual es clave, y ella se ha sanado.
Eso sí, aún tiene que visitar a su dermatólogo cada 6 meses como medida de precaución rutinaria, la cual se inició después de su tratamiento de melanoma. Después de dos exámenes de piel, le hicieron una biopsia con sacabocados para examinar un lunar en su muñeca. La biopsia dejó una pequeña cicatriz, pero todo quedó claro.
Se hizo un chequeo adicional mientras estaba embarazada, porque las hormonas pueden fluctuar durante el embarazo.
“Me preocupaba un lunar bastante grande en el pecho”, dice. Pero “el médico dijo que no estaba preocupado y me dijo que simplemente continuará revisándolo".
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Hoy, al reflexionar sobre la experiencia, incluidas las cicatrices de la cirugía, Jocelyn se torna filosófica. Ella dice que sus cicatrices debidas al melanoma no son gran cosa y que su tobillo luce incluso mejor de lo que esperaba. Pero, independientemente de cómo se ve, su atención se centra en su salud, dice.
“También tengo una cicatriz de la cesárea que tuve, pero también tengo una bebé hermosa y sana”, dice. Y también tiene una piel limpia y saludable.
Precaución y protector solar, claves contra el cáncer de piel
Jocelyn ahora usa protector solar “todos los días” en la cara y ella misma examina su piel con regularidad.
Ya que el riesgo de cáncer de piel puede ser hereditario, ella insta a sus familiares y amigos a hacerse exámenes anuales. A ella le preocupaba su padre, que tiene un lunar grande en la cara y un largo historial de exposición al sol sin protección. Pero a los padres de Jocelyn les revisaron la piel por primera vez después de ver por lo que ella pasó. Y, por suerte, sus padres no tienen melanoma ni nada preocupante.
Su pequeña hija también se beneficia de lo que ha aprendido. Para proteger a su hija del sol, Jocelyn usa sombrillas, sombreros y trajes de baño de una pieza que cubren todo el cuerpo. Y tan pronto como su hija cumpla 6 meses, Jocelyn podrá aplicar protectores solares que contengan bloqueadores minerales como óxido de zinc (como se recomienda) en la piel del bebé.
Su experiencia la hizo pensar en las inequidades en la atención médica
Jocelyn escribe profesionalmente sobre temas de salud. Cuando le diagnosticaron melanoma, pudo investigar y abogar por sí misma. También tenía un buen seguro médico y acceso a atención de primer nivel en Los Ángeles.
Pero, como ella señala, cuando era niña y adolescente tenía cobertura médica a través de Medicaid y ha pasado por períodos en su vida adulta en los que no ha tenido cobertura médica. Su experiencia con el cáncer de piel la impulsó a “pensar más profundamente sobre la mortalidad, el acceso y los privilegios” en la atención médica, dice. Y se pregunta qué habría pasado si sus circunstancias hubieran sido diferentes.
Ella comenzó a cuestionar “la inequidad en la educación sobre la piel entre los hispanos y latinos, asiáticos, nativos americanos y negros”, dice.
La inclusión en la dermatología
Mucha gente piensa que sólo las personas de piel clara padecen de melanoma y cáncer de piel, señala Jocelyn. Y esto se complica aún más por el hecho de que la dermatología es uno de los campos de la medicina con menos diversidad, afirma.
Actualmente, existen organizaciones que capacitan a los profesionales de atención médica sobre cómo se ven las afecciones de la piel en distintos tonos de piel. Y algunas de esas organizaciones brindan capacitación sobre prejuicios implícitos. También existen programas de tutoría que ayudan a las personas subrepresentadas en la medicina a seguir carreras en dermatología.
Cómo los latinos pueden abogar por sí mismos
La experiencia de Jocelyn la ha hecho más consciente de lo que otras personas pueden enfrentar en lo que respecta a la salud de su piel. Ella ofrece las siguientes recomendaciones:
Pídale a su médico de atención primaria que le haga un chequeo de la piel cuando lo visite para un examen físico de rutina, incluso si no tiene dudas.
Cuando se baña o se cambia la ropa, fíjese en el espejo para revisar la piel en busca de cambios o problemas.
Revise cada parte del cuerpo para detectar cambios en la piel, no solo las áreas expuestas al sol. Por ejemplo, examine la espalda, y no solo la cara y las manos.
Sea proactivo y comuníquese con su médico sobre cualquier inquietud que tenga sobre su piel.
Sea lo más específico posible sobre lo que se ve diferente en su piel, incluido cuándo se dio cuenta del cambio y exactamente qué cambió.
Confíe en sus instintos.
“La primera vez que consulté a un médico sobre el lunar en mi tobillo, no se detectó nada”, dice Jocelyn. “Pero me sentí lo suficientemente mal como para mencionarlo por segunda vez, y fue entonces cuando detectaron el melanoma”.
Herramientas y recursos
El punto clave es que cualquiera puede desarrollar cáncer de piel, independientemente del color de piel, la edad o el sexo. Hasta 1 de cada 5 personas en Estados Unidos desarrollará cáncer de piel en algún momento de su vida.
Hay muchos recursos que le ayudarán a aprender a revisar su piel y proteger su salud. Uno de ellos es el mapa de lunares corporales de la Academia Estadounidense de Dermatología (American Academy of Dermatology Association), que le ayuda a realizar un seguimiento de los lunares y sus cambios.
El abecedario del melanoma
Para detectar posible melanoma, una forma rápida de recordar qué revisar es el examen ABCDE:
Asimetría: si un lunar o lesión no es simétrico, o las dos mitades no coinciden
Borde: si los bordes son desiguales, dentados o irregulares
Color: si el lunar tiene diferentes colores o cambia de color
Diámetro: si el lunar o lesión es del tamaño de la goma de un lápiz (6 mm, o aproximadamente ¼ de pulgada de diámetro) o más grande
Evolución: si ha cambiado su color, forma o tamaño, o si hay costras, picazón o sangre
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan hablar con su médico si nota cambios en la piel, una llaga que no sana o cualquiera de los ABDCE del melanoma.
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